Condescendencialectura de 3 minutos

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– Mira, ahí viene tu hija de nuevo.
– ¡Ja! Parece haber renovado su propósito
– Es muy intensa para tener 7 años, ¿no?
– Esto de las preguntas se ha convertido en una misión personal para ella

– Bien, papá, si los materiales requieren oxígeno para iniciar el proceso de combustión, y así poder incendiarse, ¿cómo es que el Sol está en llamas? No debería poder quemarse si está en el vacío – eso me dijiste ayer.
– Partes de una base incorrecta, y tu conclusión es incorrecta, querida.
– Mi base no es incorrecta. Tu base es incorrecta.
– ¿Qué base?
– …
– …
– ¿Por qué mi base es incorrecta?
– Asumes que el Sol está en llamas, hija.
– Es una bola de fuego.
– En realidad es una bola de gas muy comprimido y, por tanto, muy caliente. Recuerda que el calor no es más que la medida de qué tan intenso y energético es el movimiento de los átomos de un material. Cuando tienes tanta materia, tan densa, los átomos chocan unos contra otros con mucha frecuencia, y se transmiten grandes energías en reacciones en cadena. Algunos de esos choques son tan fuertes que los átomos involucrados se fusionan, liberando más energía aún y muchísimos fotones de luz. Eso explica las dos manifestaciones más evidentes de la existencia de una estrella: su luz y calor – ambas transmitidas por radiación electromagnética.
– Si es un gas, ¿por qué no se dispersa?
– Por su propio peso, amor. Todo el material de la estrella quiere hundirse hacia el centro por la gravedad, pero se mantiene en equilibrio al ser contrarrestado por la fuerza de las colisiones internas que te mencioné – al menos mientras haya átomos que fusionar. Vale la pena aclarar que aunque “gas” es una definición bastante aproximada, el término correcto para el material de una estrella es “plasma”, que es gas ionizado con características muy particulares, como que responde mucho a la presencia de campos magnéticos (de allí esas espectaculares formaciones en la corona del Sol, que tan solo se trata de plasma transitando entre áreas de diferente polaridad).
– Entonces… el Sol no está encendido en llamas.
– No. La fusión nuclear en su interior produce el brillo y el calor del material. El fuego es una reacción química, en la cual un material libera parte de su energía acumulada dado un incentivo externo (como una chispa), y resulta en formas con más alta entropía. Es completamente diferente, pequeñita. Sin embargo, dado que el Sol es el que le da energía a las plantas, cuando quemamos un tronco en una chimenea, bien pudiésemos afirmar que estamos liberando esa misma energía del Sol, que estuvo en la forma de árbol por un tiempo.
– Ok, has ganado nuevamente, papá, pero volveré. Y te sugiero dejar esa condescendencia.

– Le tengo miedo a tu hija.
– Es una etapa.
– La última vez que supe, tú no eras físico, ni químico. ¿Cómo sabías todo eso?
– Tiene un cuadernito donde anota lo que me preguntará al día siguiente. Cuando se duerme lo reviso y lo googleo.
– Eso es lo más deshonesto que he escuchado, pero no puedo discutir con el resultado.

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