La zona “habitable”

La búsqueda de exoplanetas es una de las áreas de estudio más prometedoras de la actualidad. El telescopio espacial Kepler parece anunciar nuevos candidatos a planetas (en realidad son disminuciones periódicas predecibles en la luz de la estrella – cuando el planeta pasa por el frente) todas las semanas. La cuenta ya está cerca de los 3000 planetas. Un gran cambio de los 8 mundos principales que contamos en nuestro propio sistema solar. De los últimos 500 posibles mundos, aún se espera confirmación de fuentes terceras. Aunque el equipo del Kepler hace todo lo posible por descartar falsos positivos, nunca está de más una verificación externa.

4 de estos 500 nuevos candidatos estarían en la “zona habitable” de su estrella – el segmento verde que observan en la fotografía. El sitio donde, dado un planeta con características como la nuestra (atmósfera similar, campo magnético, etc.), la temperatura estaría dentro del rango para la existencia de cuerpos de agua líquida permanente. Esta es un guía útil para direccionar la búsqueda – se ha estimado que existen cientos de miles de millones de planetas rocosos solo en nuestra galaxia. Buscar vida sin un criterio podría ser un ejercicio de ensayo y error de muchas generaciones de humanos. Sin embargo, debemos admitir que el universo no parece compartir nuestras restricciones con respecto a la existencia de agua líquida y, quizás, de diferentes formas de vida.

Tenemos ejemplos de eso acá mismo en nuestro sistema solar: los océanos que se sospechan fuertemente debajo de las superficies de Europa (luna de Júpiter), Encélado y Titán (lunas de Saturno), rompen con varios de los esquemas que aplicamos a la búsqueda extrasolar. Por un lado están fuera de la zona habitable, pero reciben calor para mantenerse líquidos por otros medios (como la interacción gravitacional con sus respectivos planetas). Por otra parte, al ser vistos de lejos, descartaríamos como “inhabitable” al planeta por ser un gigante gaseoso, sin saber que una de sus lunas bien podría ser un mundo verde y azul como La Tierra. Igualmente un planeta o luna con una atmósfera más densa podría retener suficiente calor para permitir océanos en áreas que para La Tierra serían muy frías, o lo contrario.

Claro, estamos apenas tratando de ubicar planetas del tamaño del nuestro, difícilmente podríamos observar una luna a decenas de años luz de distancia, pero es importante reconocer que el universo está lleno de posibilidades, más allá del criterio que usemos para tratar de enfocar nuestra búsqueda – y efectivamente ver algún resultado en nuestras vidas.

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