La lluvia del espacio

Y así DA14-2012 vino y se fue, como se había previsto, resultando menos llamativo de lo que pensábamos que sería; su gran momento robado por una visita sorpresiva en Rusia esta mañana (http://on.fb.me/ZgoKWU). Esta coincidencia de día ha llevado a especular sobre si se trataba de parte del mismo asteroide, y el primero no era más que el anuncio de un impacto mayor unas horas después. Está posibilidad pareciera haber quedado descartada (la separación entre ambos era muy grande, y uno venía por el sur, mientras que el otro se aproximó por el este). Sin embargo, este escenario no era por completo descabellado.

El caso no era inconcebible porque los planetas tienen la costumbre de quebrar asteroides pequeños en trozos que siguen una misma trayectoria. Esto sucede porque la gravedad afecta con más fuerza el segmento de asteroide que está más cerca del planeta – digamos, la mitad más próxima – estirándolo, eventualmente quebrándolo por la mitad, y luego cada mitad en trozos aún más pequeños, creando un tren de fragmentos. El fenómeno se observó directamente en el cometa “Shoemaker-Levy” que se estrelló contra Júpiter en el 94, hecho pedacitos antes por la gravedad del planeta gigante. Esto, sin embargo, no sucedió con DA14, quien continuó íntegro su camino por el sistema solar (espero se hayan tomado el tiempo de verlo en vivo, fue bastante entretenido).

En ese camino se han ubicado también cientos de otros asteroides en las cercanías de nuestro planeta – la mayoría siendo poca 7-solar-system-near-asteroidcausa de preocupación, ya sea por su tamaño reducido o el hecho de que no cruzan nuestra órbita. En esta imagen – generada y actualizada por el Observatorio Armagh – pueden observar un gráfico que muestra todos los asteroides conocidos al momento, en rojo los que cruzan la órbita de nuestro punto azul periódicamente. Se estima que haya un millón más aún sin descubrir. Muchos caen a nuestro planeta diariamente sin llegar nunca al suelo, creando las estrellas fugaces que tanto nos gustan. De hecho, el asteroide que cayó hoy en Rusia representa alrededor de un 30% de la materia que cayó hoy en La Tierra desde el espacio.

En otras palabras, el problema no es que llueva, sino el tamaño de las gotas. Un “paraguas” espacial, en la forma de proyectos realistas para desviar residuos rocosos, se vuelve cada vez más una prioridad de la especie. Una de las muchas razones para continuar explorando los cielos.

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