Ámbito de influencia

Puede que se considere “de mala educación”, pero la mayoría lo hemos vivido en algún momento. Ves a dos personas hablando en las cercanías y, por alguna circunstancia, quieres saber qué están diciendo. Sobrestimando tus capacidades auditivas – disimuladamente – mueves la cabeza alineando tu oído hacia los sospechosos. Quizá te vieron feo. A lo mejor discuten algo sobre ti o tu futuro que te tiene pasando ansias. Cualquiera sea el caso, tu sentido auditivo – seleccionado naturalmente durante miles de generaciones de ancestros – está por desenmascarar el complot. Excepto que… no oyes nada.

Te meneas, acomodas la cabeza, das medio paso hacia la fuente fingiendo que ves a otro lado, pero el sonido simplemente no llega. ¡Puedes verlos justo allí! Hasta puedes ver sus labios moviéndose, pero por alguna razón, aunque la luz que reflejan claramente te alcanza, el sonido que emiten se desvanece en el camino. Este intento de espionaje frustrado es resultado de que la luz sea una partícula energética (que se comporta como onda de vez en cuando). Un fotón es un objeto físico que viaja por el universo a una altísima velocidad; desde el Sol hasta La Tierra, donde rebota con incontables partículas de aire, impacta con uno de los conspiradores, y finalmente es capturado por tu ojo. El sonido, por otra parte, es una ilusión: la manera en la que tu cerebro interpreta las pequeñas fluctuaciones de presión atmosférica causadas por objetos que vibran cerca de ti. Sus cuerdas vocales vibran, el aire cercano a ellas se mueve de manera acorde y transmite ese patrón en forma de onda a las otras partículas, como el resultado de lanzar una piedra en un estanque. El problema es que esas partículas afectadas por la onda sonora también se calientan un poco, lo cual va disipando la energía inicial, y termina acabando con el patrón justo antes de llegar a tu oído espectador. Puedes pagar tu enojo viendo al cielo y gritando a todo pulmón, pero igualmente, las ondas de tu alarido solo viajarán una pequeña distancia antes de haberse dispersado en la atmósfera. Aún así, es mucha más influencia de la que podrías ejercer si gritaras desde afuera de nuestro punto azul. Como todos sabemos,

En el espacio – debido a la ausencia de medio de transmisión de la onda auditiva – nadie te oye gritar.

De la misma forma que una potencial civilización extraterrestre no podría oírnos desde afuera del planeta – no a través de ondas TheGalaxyBigauditivas tradicionales; pero quizá si pudiesen hacerlo si apuntan sus radio telescopios (con mucha precisión) hacia esta región de la galaxia. Esto porque, a la fecha actual, hay una burbuja de alrededor de 200 años-luz de diámetro expandiéndose desde La Tierra, cargada con nuestras películas, videos musicales, conversaciones telefónicas, documentos clasificados, páginas de internet, tweets y todo lo que alguna vez hemos transmitido por ondas de radio. Comparto su preocupación, gigantes, por la idea de que los extraterrestres nos conozcan con base en lo que normalmente transmitimos por tv o posteamos en internet. Véanlo de esta forma: al menos los clásicos del cine les llegarán antes que Crepúsculo. Adicionalmente, 200 años-luz pueden parecer mucho para nosotros (tenemos problemas viajando algunos minutos-luz), pero en una galaxia de 100 mil años-luz de longitud, pues, la fotografía habla por si sola (ese puntito azul es nuestro ámbito de influencia).

Dándole un poco de espacio a la imaginación en este aspecto, si tuvieran que presentar a la especie humana a una civilización alienígena con una película: ¿Cuál elegirían?

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