El piso del mundo

Para nuestros ancestros no tan remotos (hace tan solo un siglo o dos) las otras regiones de La Tierra eran todavía un misterio. Enviadas en barcos que viajaban por meses a través de los océanos, las noticias eran lentas y accidentadas por la superficie terrestre. Los americanos por un lado, los europeos y habitantes del Mar Mediterráneo por el otro. Y más allá aún (desde la perspectiva de mis ancestros) el lejano oriente, con lenguajes y sabores irreconocibles. En la época del internet y las fotos satelitales a disposición de cualquiera (Google Earth), hacer una larga exploración y descubrir una montaña que nadie nunca había encontrado – tal vez escalarla para ubicar un valle virgen y salvaje del otro lado – parece una ilusión que ya solo podemos encontrar en la literatura. Y en el espacio, claro está.

La Tierra, sin embargo, no ha revelado aún todos sus posibles misterios. No me refiero a pequeñas islas en el océano pacífico o cuevas inexploradas en la selva amazónica. Hablo de una extensión de tierra tan grande como América del Norte, pero de la que pocos humanos, incluso en la actualidad, saben algo. El continente más misterioso de todos: la Antártida. El “piso del mundo” fue descubierto apenas en el siglo 19 (sin evidencia de que en algún momento haya sido visto por un humano antes de eso), y está permanentemente cubierto por una capa de hielo de 2 km de profundidad que lo lleva a extremos de -89º Centígrados. Algunos pocos se han aventurado a alcanzar el polo sur magnético en largas expediciones, y actualmente no más de 5000 personas están en el continente en cualquier momento, haciendo investigaciones.

La Antártida afecta fuertemente el clima terrestre debido a sus bajas temperaturas y los científicos están muy interesados en 972143_386426781477496_1475741907_ndescubrir cuáles pueden ser las consecuencias del calentamiento global en esa enorme masa de hielo. Para averiguar más sobre este tema usaron información recopilada por satélites de la NASA, y recientemente se pudo generar esta increíble imagen de la superficie bajo el hielo. Con ella pretenden realizar modelos que permitan predecir el movimiento de las capas superiores. Como dije, no es común descubrir una nueva montaña en nuestro planeta, pero algo de esa sensación de “pioneros” podemos rescatar al ver esa antigua cordillera, alguna vez tropical, enterrada bajo un hielo que a los ojos humanos parece eterno. Una imagen que es el mejor testigo de la inmensidad del tiempo geológico, y de los enormes cambios que ha sufrido nuestro planeta mucho antes de que estuviéramos por acá. El poder de la naturaleza.

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