El misterio de los Blitzars

Tanto como sabemos del universo – y vaya que sabemos mucho más de lo que nuestro tamaño indicaría – A pesar de lo satisfactorio que es poder responder asertivamente (con la evidencia de nuestro lado) preguntas sobre las causas y mecanismos del comportamiento natural y social, debemos admitir que poco es tan exhilarante como las incógnitas aún por resolver. Son esos misterios los que dan sentido y hacen que valga la pena el ejercicio científico – mientras más difíciles, inaccesibles e indescifrables, mejor. Es por eso que muchos físicos confesaban en ocasiones el deseo oculto de que no se encontrara el bosón de Higgs (al menos no tal cual se había descrito que sería), tan solo para poder sentir la emoción de descubrir un nuevo componente de la naturaleza, y tratar de entender de qué se trata.

Afortunadamente, el universo está muy lejos de quedarse sin misterios, y cada día surgen muchos más que exigen nuestra investigación. Tal es el caso de las nuevas “ráfagas rápidas de radio”, que se detectaron recientemente en el radiotelescopio Parkes. Estas extrañas manifestaciones energéticas – nunca antes detectadas – duraron menos de 5 milisegundos cada una, y no se repitieron a pesar de la observación continua. El hecho de que hayan sido únicas ya descarta la clase de fenómenos cíclicos que sabemos podrían generar explosiones como esa (ej. Pulsars), y al estudiar la longitud de onda de las señales recibidas el problema solo se intensifica.

Sucede que estas señales se ven alteradas mediblemente al atravesar el polvo estelar, y no hay suficiente polvo en nuestra galaxia (en la dirección de la que vienen) para explicar lo que se observa en ellas. Solo pueden ser señales de radio provenientes de otra galaxia, lo cual las eleva a otro nivel completamente. Un fenómeno absolutamente catastrófico tiene que haber ocurrido para generar ondas de esta frecuencia que viajen de una galaxia a otra (y uno suficientemente común como para detectar 4 de ellas en un espacio minúsculo del cielo). No sabemos qué clase de proceso podría causar algo así – pero hay hipótesis.

Sabemos que las estrellas colapsan en agujeros negros cuando son demasiado gordas como para soportar su propio peso al agotárseles el combustible, pero algunos científicos plantean que podrían existir estrellas de neutrones girando tan rápido que la tremenda fuerza del giro del material sea lo único evitando que colapsen. Eventualmente, su campo magnético les robaría energía y terminaría formándose el agujero negro, con una inmensa explosión de ondas de radio asociada, perdiéndose en la oscuridad. Estos objetos (conocidos como “Blitzars”) nunca se han observado, y no se sabe qué tan comunes puedan ser, pero representan una posible explicación para las señales misteriosas.

Por el momento, no sabemos cual sea el origen de estas ondas, y eso – como todos los buenos misterios – resulta terriblemente emocionante.

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